
Querría dar las gracias ante todo por haber llamado nuestra atención sobre la necesidad de atraer a la Iglesia a los jóvenes, que se sienten en cambio fácilmente atraídos por otras cosas, por un estilo de vida bastante alejado de nuestras convicciones. La antigua Iglesia eligió el camino de crear comunidades de vida alternativas, sin necesidad de fracturas.
Yo diría que es importante que los jóvenes puedan descubrir la belleza de la fe, que es bello tener una orientación, que es bello tener un Dios, amigo, que nos sabe decir realmente lo esencial de la vida.
Este factor intelectual tiene que estar acompañado luego por un factor afectivo y social, es decir, por una socialización de la fe. Porque la fe sólo puede realizarse si hay un cuerpo y eso implica al hombre en sus formas de vida. Por esto antaño, cuando la fe era determinante por la vida común, podía ser suficiente con enseñar el catecismo, que sigue siendo también hoy importante.
Pero dado que la vida social se ha alejado de la fe, y que las familias no ofrecen con frecuencia una socialización de la fe, debemos ofrecer modos de una socialización de la fe para que haga comunidad, ofrezca lugares de vida y convenza en un ambiente de pensamiento, de afecto, de amistad de la vida.
Me parece que estos niveles tienen que caminar juntos, porque el hombre tiene un cuerpo, es un ser social. En este sentido, por ejemplo, es bello constatar que muchos párrocos se encuentran con grupos de jóvenes para pasar juntos las vacaciones. De este modo los jóvenes comparten la alegría de las vacaciones y la viven junto a Dios y con la Iglesia, en la persona del párroco o del vicepárroco. Me parece que la Iglesia de hoy, también en Italia, ofrece alternativas y la posibilidad de una socialización, donde los jóvenes, juntos, puedan caminar con Cristo y hacer Iglesia. Y por esto tienen que estar acompañados con respuestas inteligentes a las cuestiones del nuestro tiempo: ¿necesitamos todavía a Dios? ¿Todavía es algo razonable creer en Dios? Cristo, ¿no es más que una figura de la historia de las religiones o realmente es el rostro de Dios del que necesitamos todos? ¿Podemos vivir bien sin conocer a Cristo?
Hace falta entender que construir la vida, el futuro, exige también la paciencia y el sufrimiento. La Cruz no puede faltar en la vida de los jóvenes y dar a entender esto no es fácil. El montañero sabe que para hacer una buena experiencia de escalada tendrá que afrontar sacrificios y entrenarse, así también el joven tiene que entender que en la escalada al futuro de la vida es necesario el ejercicio de una vida interior.
Así pues personalización y socialización son las dos indicaciones que tienen que compenetrar las situaciones concretas de los desafíos de hoy: los desafíos del afecto y los de la comunión. Estas dos dimensiones permiten abrirse al futuro y mostrar que el Dios de la fe, que a veces es difícil, es también mi bien en el futuro. (Lea sobre
El fundamento antropológico de la familia (Benedicto XVI).