jueves, junio 21

La suerte de tener monjas y curas


En un programa de actualidad preguntaron a una monja de clausura si tenían algún contacto con el exterior, si sabían lo que pasaba fuera. Su sonriente respuesta fue:“Sabemos lo necesario para rezar por las personas”. En el mismo programa preguntaron a un seminarista por qué había decidido hacerse cura. Su sonriente respuesta, y en este caso con la lógica estupefacción de la entrevistadora, fue: “Por ti. Porque necesitas a Dios y yo quiero ser quién te lo acerque”.

Podemos dar gracias a Dios por gente así, por personas que renuncian a todo -familia, hijos, casa, dinero, profesión, viajes…- por mí. Unas para tener más tiempo para rezar por mí y otras para ser signo sensible y visible de la divinidad de Cristo, incluso trayéndonoslo en la Eucaristía (Aramis, ReL)

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