El padre Cantalamessa, en la meditación cuaresmal dirigida al Papa Benedicto y a sus colaboradores, comentó una frase de la carta de san Pablo a los romanos donde exhorta a vivir la caridad sin fingimiento, sin hipocresía, pues el hablar mal a espaldas del prójimo sólo por superficialidad y para burlarse, es deshonesto. La maldad está en el veneno que se inyecta a los hechos sacándolos de contexto y deformando la realidad según se propaga el chisme. La actitud cristiana debe ser totalmente contraria, es decir, reconocer lo bueno y disimular los defectos ajenos. Hay que salvar la buena fama de las personas. Además, es fácil identificar los chismes, porque les anteceden frases como: «¿Ya se enteraron?; No es por criticar, pero…; Por favor, no se lo digas a nadie…; Aquí entre nos…». ¡Peligro! Después de esto viene el veneno de la crítica. «El chisme contamina el ambiente tanto como el humo del cigarro» ?acotó el predicador. Si en tantos lugares existen letreros que prohíben fumar, sería bueno inventar un signo que indique: «Prohibido el chisme».
cf. twitter.com/jmotaolaurruchi
No hay comentarios.:
Publicar un comentario