martes, abril 29

Funciona perfectamente, previene contra el SIDA ¡y están en contra!


Una comisión del senado estadounidense ha aceptado triplicar el presupuesto hasta un total de 50 millones de dólares, designados a los programas frente a la pandemia del Sida en África y Haití.

Sin embargo, fracciones extremistas reprochan la ayuda. Aceptan el valor del apoyo pero, en su ceguera mental, reprueban que se promueva la continencia sexual y la lealtad matrimonial.

Sin embargo, el ahínco del presidente de Uganda, Yoweri Maseveni, logró que la población modificara la conducta sexual para prevenir el peligro del Sida. Para el mandatario el ABC se asienta en; A) abstinencia, B) fidelidad y C) carácter. Según la información de "Uganda´s Demografiphic and Health Survey", el 93 por ciento de los ugandeses han mudado su práctica sexual para enfrentarse al SIDA.

¿Por qué siguen vociferando que el uso de presevativos es la única solución? Para ayudar algunos gobiernos los exigen.

sábado, abril 26

Escribe Margarita. ¿Es posible que diga esto una adolesclente moderna?

Rondo la mitad de la veintena. Crecí en un ambiente lleno de cariño, de don. Diario, minuto a minuto. Pero también de vida fácil, cómoda, burguesa, mimada. Ahora me doy cuenta. Bueno, me di cuenta hace bastantes años, en plena adolescencia...

Era y soy idealista; así que durante muchas noches le decía al Señor en mi corazón: "no me lo pongas fácil, dame algo por lo que luchar mucho". Porque intuía que las vidas que merecen la pena son aquellas en las que uno se deja la piel cada día, en cosas ordinarias, pero luchadas, no regaladas como la mía. Algún año después el Señor me hizo caso. Qué generoso, ¿verdad? Y me lo puso muy difícil.

Lea varias veces este último párrafo y trate de imaginarse a una adolescente, a una de esas niñas en la edad del pavo capaz de pedir a Dios un disparate tan insólito: "no me lo pongas fácil".

Las peresonas sensatas contestarían: "¿No te han explicado mil veces, Margarita, que en esta vida lo importante es vivir cómodamente y coleccionar el mayor número de placeres –carpe diem!–, vengan de donde vengan, ganados o robados? ¿Cómo te atreves a llevar la contraria a medio Planeta?" (cf. Enrique Monasterio, un safari en mi pasillo).

¿Es posible que alguien rece pidiendo cruces en lugar de pasarla bien?

jueves, abril 24

La Iglesia y la comunidad política (cinco proposiciones y una duda)

El tema es más para un tratado que para un artículo y pretender, no ya agotarlo, sino siquiera plantearlo en este texto, es una ingenuidad a la que me arriesgo. Apunto, sin embargo, unas cuantas proposiciones, por si le valen a alguien para aclarar sus ideas.

(1) La Iglesia no se identifica con ningún sistema político o forma de organización social (los lamas del Tibet, por ejemplo), ni siquiera con ninguna civilización o cultura (como el Judaísmo o el Islam). Este universalismo es una de sus constantes históricas que está presente desde su desgajamiento del tronco común del Judaísmo.

(2) De lo anterior se deriva que esté muy clara para los católicos la separación e independencia entre los orbes civil y religioso y la llamada «autonomía de las realidades temporales» definida por el Vaticano II. Los católicos quieren, como es natural, tener influencia en las tendencias y contenidos de las leyes civiles; pero reconocen a la autoridad legítima la potestad de hacer estas leyes. Lo contrario, sería el integrismo, que es una doctrina intelectual prácticamente ajena al catolicismo.

(3) Llegamos a la palabra clave del pensamiento político de nuestro tiempo: Democracia. En el punto (1) he dicho que no existe una identificación plena de la Iglesia con ningún sistema político, pero qué duda cabe que consideramos la democrática como la más justa o, al menos, la que presenta mecanismos de control y corrección que nos permiten mejorar el sistema. Los católicos se sienten a gusto en el sistema democrático, porque, en parte, éste deriva de valores cristianos (igualdad, trascendencia moral del ser humano) que han tomado un carácter secular, pero que no pierden del todo su raíz.

(4) Es más: no solo no representa ningún problema una fuerte implantación del cristianismo, sino que es una garantía de fortaleza y arraigo para el sistema democrático. Los católicos protestando de forma pública, como ha sido frecuente últimamente, son una garantía de democracia, no su peligro. Los que piensen lo contrario, se equivocan de enemigo.

(5) Hoy día consideramos, desde cualquier ideología, que toda democracia, más allá de su carácter formal, tiene un fuerte componente social, de promoción de la justicia y de ayuda a los más débiles. Aquí cualquier gobierno va a encontrar en la Iglesia su mejor colaboradora. Aporta ésta una enorme infraestructura asistencial, un ejército de personas motivadas y de comprobada honestidad y la experiencia de largos siglos (mucho antes de que el Estado moderno asumiera esta función ya existía la obra caritativa de la Iglesia) dedicados a paliar el dolor y a ocuparse de los desposeídos. Se trata de un valioso recurso que no puede desaprovechar el poder civil.

(6) Y para terminar, una duda: ¿Comprenderán esto los que están anclados en debates antiguos y polémicas laicistas que a nada conducen? Si lo comprenden y se acercan a la Iglesia en busca de colaboración (desde la independencia) se van a encontrar con la mano tendida (José Salas, conoZe.com).

martes, abril 22

Lo llamen, o no lo llamen: ahí estará...

Para mí, en la psicología de Jung se encontraron la plenitud de la ley, la redención del lenguaje y el Nuevo Testamento. Su teoría es una perspectiva global que no excluye dimensión alguna: espíritu científico, expresión mítica y poética, emoción estética. Conciliación de los opuestos. Femenino y masculino sin envidias ni subordinaciones. Trascendencia y universalidad. La obra del psicólogo de Zurich es una ecología del alma, donde lo científico no excluye lo religioso ni desecha lo misterioso. Para él la relación terapéutica tiene éxito solamente cuando hay progreso y aprendizaje en ambos participantes. La salud, la adaptación y la enfermedad son grados de armonía y de coherencia ética.

Sobre el dintel de su casa en Küsnacht hay una oración grabada en piedra, Vocatus atque non vocatus Deus aderit: Llamado o no llamado, Dios estará allí.

Con respecto al hombre contemporáneo, Jung señaló la falta de significación de la experiencia vital, que lo ha llevado a un estado de hosquedad interior, confusión, desorientación y ausencia del sentido de la vida. Si el hombre actual quiere liberarse de su letargo, deberá encontrar el sentido de su existencia a través de la potencialidad de sus profundas fuerzas inconscientes, por cuanto, afirmaba Jung, la Psique es originaria e intrínsecamente creadora.

Si el hombre actual se halla encerrado en una trampa, es porque se apartó de la esfera íntima de su ser, pues en los recónditos intersticios de su naturaleza misma está el integrarse y construir una unidad a partir de los fragmentos desarticulados de su personalidad. La concepción junguiana del Proceso de Individuación constituye, en esencia un camino hacia el encuentro consigo mismo, lo cual está dentro de las posibilidades del hombre encontrar y vivenciar el sentido de su vida.
(FUNDAMENTOS DEL PENSAMIENTO DE CARL G. JUNG por Vicente Rubino, Miembro Honorífico de la Fundación C.G.Jung de Psicología Analítica)

lunes, abril 21

Video: Madre coraje - Lorraine Allard da la vida para dar vida a su hijo.

El amor de una madre que da su vida para dar vida a su hijo. Basta mirar los ojos de esta mujer para ver la gloria de Dios resplandecer en el rostro de la madre.





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sábado, abril 19

viernes, abril 18

El Consejo Europeo (Consejo de Muerte) está en favor de la matanza de los inocentes

¿Acaso no tenía el derecho de vivir? El Consejo europeo quiere que el aborto sea legal y accesible en los Estados Miembros.

Según el texto, adoptado por una amplia mayoría de los miembros de la comisión, Andorra, Malta, Irlanda y Polonia son los únicos países de los 47 en los que la práctica se penaliza.

El Consejo de Europa preconiza que el aborto sea una practica accesible para las mujeres que la demanden en todos los Estados miembros del organismo, según un informe de la comisión de igualdad de esa institución paneuropea publicado y que invita a despenalizarlo en los países que aún no lo han hecho.

jueves, abril 17

El niño que amenazó a Jesús.

Una madre lleva a su hijo de diez años, paralítico, a Lourdes. Por el camino le repite que Jesús siempre concede lo que se le pide por medio de su Madre.
Llegan a Lourdes y asisten a la bendición de los enfermos con el Santísimo. Al pasar el sacerdote frente al pequeño impartiendo la bendición, el niño dice a Jesús:
-“Si no me curas, se lo digo a tu Madre”.
Estas palabras del niño conmueven al sacerdote; el cual, cuando ha terminado de dar la bendición a los demás enfermos, vuelve a pasar por delante de él y, de nuevo, le bendice con el Señor. Y otra vez el pequeño dice a Jesús en voz alta:
-“Si no me curas, se lo digo a tu Madre”.
Al instante quedó curado.
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“Se lo digo a tu Madre”. El niño habría oído esas mismas palabras como una amenaza. Y él se las dice a Jesús con aire también de amenaza. Pero, seguro, que a Jesús le encanta oírse así amenazado.
En realidad, si la Virgen María interviene, va a ser difícil que el Señor se resista: ¡buenas son las madres!

domingo, abril 13

Al vino se va por la cepa

Sucedió en un pueblo de la provincia de Pontevedra, en el que existe un pequeño grupo de evangelistas.
Estaba un católico sulfatando su viñedo. Pasó por allí un amigo protestante y se saludaron según la vieja usanza de aquellas tierras:
- Buenos días, nos dé Dios – dijo el recién llegado -.
- Nos dé Dios y la Virgen- contestó el católico.
La respuesta, aunque era usual, no agradó al protestante. Y al momento replicó:
- Vosotros metéis a la Virgen en todo. Si nos los da Dios ¿qué falta nos hace la Virgen?.
El viñador, católico y gallego, contestó preguntando:
-¿A ti te gusta el vino?.
-¿Y que tiene que ver el vino con lo que estamos hablando?.
- Te he preguntado si te gusta el vino.
- Pues si que me gusta. ¿Y qué?.
-A mí también me gusta – repuso con calma el católico- Por eso cuido la viña. Hasta luego. Que Dios y la Virgen te acompañen.
Y continuó sulfatando.

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Los hombres para ir a Jesús no tenemos otro camino que aquel por el que El vino a nosotros: María.
Con el poeta Verdaguer:
“Quien busca el buen grano, lo encuentra en la espiga”.
“Quien busca oro fino, lo encuentra en la mina”.
“Quien busca a Jesús lo encuentra en María”.

sábado, abril 12

Pueblo mío, ¿en qué te he contristado para que me trates tan indignamente en este sacramento? Respóndeme.

“Pueblo mío, ¿qué te he hecho, con qué contristado? Respóndeme.

¿Qué te he hecho para que digas que este sacramento es sólo pan y sólo vino. Yo mismo he dicho: "Esto es mi cuerpo y este es el cáliz de mi sangre". ¿Por qué no me crees?

Pueblo mío, ¿qué te he hecho ya que no eduques a tus hijos en la reverencia y en el amor al santísimo Sacramento? ¿Por qué ya no les dices la verdad: que se puede recibir este sacramento sólo con un corazón puro y sin pecado grave? Pueblo mío, ¿qué te he hecho? Respóndeme

Pueblo mío, ¿qué te he hecho para que el sacrificio de la Misa de importe tan poco? Domingo tras domingo haces tantas cosas y nunca participas en el sacrificio de la eucaristía y estás lejos de mi corazón.

Pueblo mío, ¿qué te he hecho para que mi presencia en el Sagrario te sea tan indiferente? ¿Podría haber hecho más para estar siempre contigo por medio del signo sacramental?

Pueblo mío, ¿qué te he hecho y en qué te contristado?” (Msgr. Huonder, obispo de Chur)

Benedicto XVI: Una respuesta a las llagas del aborto y del divorcio

Discurso de Benedicto XVI dirigió el sábado a los participantes del Congreso Internacional (Roma, 4-5 abril) sobre el tema «"Bálsamo en las heridas". Una respuesta a las llagas del aborto y del divorcio».

Señores cardenales,
venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio,
queridos hermanos y hermanas:
Con gran alegría celebro este encuentro con vosotros con ocasión del Congreso Internacional «"Bálsamo en las heridas". Una respuesta a las llagas del aborto y del divorcio», promovido por el Pontificio Instituto Juan Pablo II de Estudios sobre el Matrimonio y la Familia, en colaboración con los Caballeros de Colón. Me complazco con vosotros por la temática que es objeto de vuestras reflexiones en estos días, más actual que nunca y compleja, y en particular por la referencia a la parábola del buen samaritano (Lc 10, 25-37), que habéis elegido como clave para acercaros a las heridas del aborto y del divorcio, las cuales implican mucho sufrimiento en la vida de las personas, de las familias y de la sociedad. Sí; en verdad los hombres y las mujeres de nuestros días se encuentran a veces despojados y heridos, al margen de los caminos que recorremos, con frecuencia sin nadie que atienda su grito de ayuda y se acerque a su pena para aliviarla y sanarla. En el debate, a menudo puramente ideológico, se crea respecto a ellos una especie de conjura de silencio. Sólo en la actitud del amor misericordioso es posible aproximarse para llevar ayuda y permitir a las víctimas que se levanten y reanuden el camino de la existencia.

En un contexto cultural marcado por un creciente individualismo, por el hedonismo y, con demasiada frecuencia, también por la falta de solidaridad y de adecuado respaldo social, la libertad humana, ante las dificultades de la vida, se ve conducida en su fragilidad a decisiones contrarias a la indisolubilidad del pacto conyugal o al respeto debido a la vida humana recién concebida y aún custodiada en el seno materno. Divorcio y aborto son opciones de naturaleza ciertamente distinta, a veces maduradas en circunstancias difíciles y dramáticas, que comportan a menudo traumas y son fuente de profundos sufrimientos para quien las toma. Golpean también a víctimas inocentes: el niño recién concebido y no nacido, los hijos envueltos en la ruptura de los vínculos familiares. En todos dejan heridas que marcan indeleblemente la vida. El juicio ético de la Iglesia respecto al divorcio y al aborto provocado es claro y de todos conocido: se trata de culpas graves que, en medida diversa y con la salvedad de la valoración de las responsabilidades subjetivas, dañan la dignidad de la persona humana, implican una profunda injusticia en las relaciones humanas y sociales y ofenden a Dios mismo, garante del pacto conyugal y autor de la vida. Y sin embargo la Iglesia, a ejemplo de su Divino Maestro, ve siempre a las personas concretas, sobre todo a las más débiles e inocentes, que son víctimas de las injusticias y de los pecados, y también a los demás hombres y mujeres que, habiendo realizados tales actos se han manchado de culpas y llevas sus heridas interiores, buscando la paz y la posibilidad de una recuperación.

A estas personas tiene la Iglesia el deber primario de acercarse con amor y delicadeza, con premura y atención materna, para anunciar la proximidad misericordiosa de Dios en Jesucristo. Es Él, de hecho, como enseñan los Padres, el verdadero Buen Samaritano, que se ha hecho nuestro prójimo, que vierte el bálsamo y el vino en nuestras heridas y que nos lleva a la posada, la Iglesia, en donde nos hace curar, confiándonos a sus ministros y pagando en persona anticipadamente por nuestra sanación. Sí: el evangelio del amor y de la vida es también siempre evangelio de la misericordia, que se dirige al hombre concreto y pecador que somos para levantarle de cualquier caída, para restablecerle de cualquier herida. Mi amado predecesor, el Siervo de Dios Juan Pablo II, de cuya muerte acabamos de recordar el tercer aniversario, al inaugurar el santuario de la Divina Misericordia en Cracovia, dijo: «No existe para el hombre otra fuente de esperanza fuera de la misericordia de Dios» (17 de agosto de 2002). A partir de esta misericordia la Iglesia cultiva una indómita confianza en el hombre y en su capacidad de recuperarse. Ella sabe que, con la ayuda de la gracia, la libertad humana es capaz del don de sí definitivo y fiel, que hace posible el matrimonio de un hombre y una mujer como pacto indisoluble, que la libertad humana también en las circunstancias más difíciles es capaz de gestos extraordinarios de sacrificio y de solidaridad para acoger la vida de un nuevo ser humano. Así se puede ver que los «noes» que la Iglesia pronuncia en sus indicaciones morales y sobre los cuales a veces se detiene de manera unilateral la atención de la opinión pública, son en realidad grandes «síes» a la dignidad de la persona humana, a su vida y a su capacidad de amar. Son la expresión de la confianza constante en que, a pesar de su debilidad, los seres humanos son capaces de corresponder a la altísima vocación para la que han sido creados: la de amar.

En aquella misma ocasión, Juan Pablo II proseguía: «Es necesario transmitir al mundo este fuego de la misericordia. En la misericordia de Dios el mundo encontrará la paz». Se inserta aquí la gran tarea de los discípulos del Señor Jesús, que se encuentran compañeros de camino de tantos hermanos, hombres y mujeres de buena voluntad. Su programa, el programa del buen samaritano, es «un corazón que ve. Este corazón ve dónde se necesita amor y actúa en consecuencia» (Enc. Deus caritas est, 31). En estos días de reflexión y de diálogo os habéis inclinado sobre las víctimas afectadas por las heridas del divorcio y del aborto. Ante todo habéis constatado los sufrimientos, a veces traumáticos, que golpean a los llamados «hijos del divorcio», marcando su vida hasta hacer su camino mucho más difícil. De hecho es inevitable que cuando se rompe el pacto conyugal lo sufran sobre todo los hijos, que son el signo vivo de su indisolubilidad. La atención solidaria y pastoral tendrá, por lo tanto, que orientarse a que los hijos no sean víctimas inocentes de los conflictos entre los padres que se divorcian, que se asegure en lo posible la continuidad del vínculo con sus progenitores y también esa relación con los propios orígenes familiares y sociales, indispensable para un equilibrado crecimiento psicológico y humano.

Habéis dirigido igualmente vuestra atención al drama del aborto provocado, que deja profundas señales, a veces imborrables, en la mujer que se lo procura y en las personas que la rodean, y que produce consecuencias devastadoras en la familia y en la sociedad, también por la mentalidad materialista que favorece, de desprecio a la vida. ¡Cuántas complicidades egoístas están frecuentemente en la raíz de una sufrida decisión que muchas mujeres han tenido que afrontar solas y de la que llevan en el alma una herida aún sin cerrar! Aunque lo que se ha cometido es una grave injusticia y no es en sí remediable, hago mía la exhortación que se dirige en la Encíclica Evangelium vitae a las mujeres que han recurrido al aborto: «No os dejéis vencer por el desánimo y no abandonéis la esperanza. Antes bien, comprended lo ocurrido e interpretadlo en su verdad. Si aún no lo habéis hecho, abrios con humildad y confianza al arrepentimiento: el Padre de toda misericordia os espera para ofreceros su perdón y su paz en el sacramento de la Reconciliación. Podéis confiar con esperanza a vuestro hijo a este mismo Padre y a su misericordia» (n. 99).
Expreso profundo aprecio por todas las iniciativas sociales y pastorales que se dirigen a la reconciliación y a la atención de las personas heridas por el drama del aborto y del divorcio. Constituyen, junto a muchas otras formas de compromiso, elementos esenciales para la construcción de esa civilización del amor que más que nunca necesita hoy la humanidad.

Implorando del Señor Dios misericordioso que os asimile cada vez más a Jesús, Buen Samaritano, a fin de que su Espíritu os enseñe a mirar con ojos nuevos la realidad de los hermanos que sufren, os ayude a pensar con criterios nuevos y os impulse a actuar con vigor generoso en la perspectiva de una auténtica civilización del amor y de la vida, a todos imparto una especial Bendición Apostólica.
[Traducción del original italiano por Marta Lago.

viernes, abril 11

Los que pertenecemos a la Iglesia católica tenemos nombre y apellido especiales

(Sobre la conversión) dice Chesterton (en «Razones para creer») que «Sólo la Iglesia católica puede salvar al hombre ante la destructora y humillante esclavitud de ser hijo de su tiempo». Y esto porque «los católicos, muy al contrario de todos los otros hombres, tienen una experiencia de diecinueve siglos»
No vaya a pensarse, con esto reflejado aquí del autor inglés, que se trata de algún tipo de abuso religioso o de presunción sin causa. No.

Bien dice el autor de «El hombre eterno» que «Es cierto que todas las religiones contienen algo bueno». Pero el caso es que, a pesar de la bondad que puedan reflejar o mostrar «En lo más hondo de ellas hay algo distinto de lo puramente bueno; hay a veces dudas metafísicas sobre la materia, a veces habla en ellas la voz fuerte de la naturaleza; otras, y esto en el mejor de los casos, existe un miedo a la Ley y al Señor»

Pero muchos siglos antes, entre los Padres de la Iglesia, decía San Pacián de Barcelona, en una Carta a Sympronian (en el año 375 después de Cristo) que "Cristiano es mi nombre, y Católico mi apellido. El primero me denomina, mientras que el otro me instituye específicamente. De esta manera he sido identificado y registrado... Cuando somos llamados Católicos, es por esta forma, que nuestro pueblo se mantiene alejado de cualquier nombre herético." (Eleuterio Fernández Guzmán, conoZe.com)

martes, abril 8

Colegio Real de Psiquiatras del Reino Unido advirtió que las mujeres que se someten a un aborto pueden acabar sufriendo problemas mentales.


Un año después que una prometedora artista británica se suicidara porque no soportó haber abortado a los gemelos que esperaba, el Colegio Real de Psiquiatras del Reino Unido advirtió que las mujeres que se someten a un aborto pueden acabar sufriendo problemas mentales.

Lo curioso es que más del 90 por ciento de los 200 mil abortos realizados al año en Gran Bretaña responden a que los médicos creen que continuar con el embarazo podría causarle a la mujer un mayor estrés mental.

En febrero del año 2007, la sociedad inglesa quedó conmovida por la trágica historia de Emma Beck, una prometedora artista de 30 años de edad, que se ahorcó porque no pudo el dolor espiritual que le causó el aborto de sus gemelos. La joven se sometió a un aborto a las ocho semanas de gestación porque su novio no quería a los niños.

"Nunca debí haberme sometido a un aborto. Ahora veo que habría sido una buena madre. Le dije a todo el mundo que no quería hacerlo, hasta en el hospital. Estaba asustada, ahora es demasiado tarde. Morí cuando mis bebés murieron. Quiero estar con ellos; nadie más que ellos me necesita", escribió Beck en una nota antes de suicidarse.

domingo, abril 6

Cristo también hoy es compañero de camino y nos habla.


El drama de los discípulos de Emaús aparece como un reflejo de la situación de muchos cristianos de nuestro tiempo. Parece que la esperanza de la fe ha fracasado. La propia fe entra en crisis, a causa de experiencias negativas que nos hacen sentir abandonados por el Señor.

Sin embargo, este camino de Emaús recorrido por los hombres de hoy puede convertirse en camino de purificación y maduración de nuestra fe en Dios; también hoy podemos entrar en diálogo con Jesús, escuchando su Palabra; también hoy parte el pan para nosotros y se nos da a Sí mismo como nuestro pan. Y así el encuentro con Cristo Resucitado, que es posible también hoy, nos da una fe más profunda y auténtica, templada, por así decirlo, a través del fuego del acontecimiento pascual; una fe robusta porque se nutre no de ideas humanas, sino de la Palabra de Dios y de su presencia real en la Eucaristía.

El relato de Emaús contiene ya la estructura de la Santa Misa: en la primera parte la escucha de la Palabra a través de las Sagradas Escrituras; en la segunda la liturgia eucarística y la comunión con Cristo presente en el Sacramento de su Cuerpo y de su Sangre.

Alimentándose en esta doble mesa, la Iglesia se edifica incesantemente y se renueva cada día en la fe, en la esperanza y en la caridad. Por intercesión de María Santísima oremos para que cada cristiano y cada comunidad, reviviendo la experiencia de los discípulos de Emaús, redescubra la gracia del encuentro transformador con el Señor Resucitado (Benedicto XVI).

sábado, abril 5

Trasnacional anti-vida ganó 112 millones de dólares con abortos en solo un año


La agencia LifeSiteNews.com dio a conocer el informe anual 2006 – 2007 de la organización abortista Planned Parenthood Federation of America (PPFA). Según este documento, el grupo realizó en este periodo 289 mil 650 abortos y obtuvo ganancias de 112 millones de dólares.

Con estas cifras, PPFA superó los abortos realizados en 2005 y los 55,7 millones de dólares de ganancias que obtuvo en ese mismo año.

El informe también señala que la transnacional recibió del gobierno de Estados Unidos unos 336 millones de dólares en fondos para sus actividades abortistas.

WASHINGTON D.C., 04 Abr. 08 / 12:10 am (ACI) (más)

viernes, abril 4

El infierno es estar solo. Texto inédito de Benedicto XVI.


"El infierno son los otros": la conocida frase de Sartre resume como pocas el vacío y el nihilismo modernos. En 1968, en la época en que el autor francés desarrolló su obra, un joven teólogo alemán, Joseph Ratzinger, pronunciaba en Munich una conferencia en la que defendía lo contrario: El infierno es estar solo. Ahora, sus palabras forman parte del libro Perché siamo ancora nella Chiesa (Por qué estamos aún en la Iglesia), recién publicado en Italia, con lecciones y textos inéditos de Benedicto XVI (más).  

martes, abril 1

«Cada fiel tiene a su lado un ángel como protector y pastor para conducirlo a la vida» (San Basilio Magno)

59. ¿Qué ha creado Dios?
La Sagrada Escritura dice: «en el principio creó Dios el cielo y la tierra» (Gn 1, 1). La Iglesia, en su profesión de fe, proclama que Dios es el creador de todas las cosas visibles e invisibles: de todos los seres espirituales y materiales, esto es, de los ángeles y del mundo visible y, en particular, del hombre. (Compendio resumiendo los nn. 325-327 del Catecismo de la Iglesia católica )

60. ¿Quiénes son los ángeles?
Los ángeles son criaturas puramente espirituales, incorpóreas, invisibles e inmortales; son seres personales dotados de inteligencia y voluntad. Los ángeles, contemplando cara a cara incesantemente a Dios, lo glorifican, lo sirven y son sus mensajeros en el cumplimiento de la misión de salvación para todos los hombres.
61. ¿De qué modo los ángeles están presentes en la vida de la Iglesia?
La Iglesia se une a los ángeles para adorar a Dios, invoca la asistencia de los ángeles y celebra litúrgicamente la memoria de algunos de ellos.
«Cada fiel tiene a su lado un ángel como protector y pastor para conducirlo a la vida» (San Basilio Magno)(Compendio resumiendo los nn. 328-333 334-336 350-351 352 del Catecismo de la Iglesia católica )


62. ¿Qué enseña la Sagrada Escritura sobre la creación del mundo visible?
A través del relato de los «seis días» de la Creación, la Sagrada Escritura nos da a conocer el valor de todo lo creado y su finalidad de alabanza a Dios y de servicio al hombre. Todas las cosas deben su propia existencia a Dios, de quien reciben la propia bondad y perfección, sus leyes y lugar en el universo. (Compendio resumiendo los nn. 337-344 del Catecismo de la Iglesia católica )