El director del Instituto Ciencias de la Vida Universidad Católica de Valencia «San Vicente Mártir» (UCV), Justo Aznar, resaltó que «son muchos los problemas éticos que suscitan pero sin duda, uno de los más llamativos es objetivar el número de embriones humanos que se destruyen para conseguir uno de estos niños».Además, «para conseguir el primer “niño de diseño”, Adam Nash, se produjeron 33 embriones. Es decir se destruyeron 32 vidas embrionarias humanas para conseguir que naciera Adam, lo que supone una eficiencia del 3 por ciento».
Otras experiencias similares aportan datos parecidos. «En una clínica de reproducción asistida se produjeron 466 embriones para conseguir 5 niños. En otra se produjeron 1130 embriones para conseguir 13 nacidos útiles. En el caso del primer niño de diseño nacido en España, aunque las experiencias se realizaron en Chicago, se produjeron 37 embriones para conseguir un solo niño útil, con una eficiencia 2,7 por ciento», reveló.
En general, «la eficiencia de la técnica está entre el 1 por ciento y el 3 por ciento, lo que significa que para conseguir 1, 2 o 3 niños de diseño útiles para tratar a un hermano enfermo hay que destruir 100 embriones humanos».
Ante esto, el profesor Aznar explicó que «sin duda, plantea importantes problemas éticos y sobre todo, es algo que los padres deberían conocer antes de iniciar el proceso de producción de un hijo de diseño».



























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