El filósofo alemán Spaemann, comentando el problema de la eutanasia subraya que son unos "desencadenantes" mínimos que inician el cambio del panorama de una nación. Por ejemplo, cambia solamente la actitud ante el enfermo terminal y todo un país entra poco a poco en la cultura de la muerte. No se trata de una casualidad sino una concatenación inxorable y esta atrocidad lo prueba el ejemplo de Holanda (mejor decimos Países Bajos). En este momento un tercio de los que han sido matados legalmente - ya son varios miles al año - no mueren porque ellos lo piden sino por decisión de sus parientes y médicos que han llegado a la conclusión que se trata de una vida ya que no vale la pena.
Lo más terrible es que, de cara a esta realidad, el mundo civilizado no levanta el grito al cielo. C. S. Lewis fue un profeta cuando reclamó en el año 1943 en su obra „The Abolition of Man“ : "El proceso, si no se le para, involucra visiblemente a los comunistas, a los demócratas y a los fachistas. Los métodos podrían se distintos según el grado de brutalidad. Sin embargo, cuántos científicos cuyos ojos irradian mansedumbre, cuántos dramaturgos de éxito y cuántos filósofos autonombrados persiguen a la larga precisamente la misma meta de los nazis que reinan en este momento en Alemania". ( C. S. Lewis está haciendo alusión a los campos de concentración y al holocausto)
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