
Aún falta mucho para las votaciones, pero desde ahora que se abren formalmente las campañas vale la pena ir «construyendo» nuestro voto, si es que queremos que sea un voto consciente y responsable, un voto meditado que nos deje con la conciencia tranquila de que hicimos lo mejor posible para dar nuestra representación y nuestro mandato a los mejores candidatos.
En este momento se habla de muchos tipos de voto: el voto duro, es decir, los que votan por un partido sin importarles quién sea su candidato; el voto verde, es decir, el del campo; el de los jóvenes, el de las mujeres, y otros más. No se habla, no hablamos del voto católico. Más aún, se nos dice por todos los medios que nuestras convicciones religiosas no deberían de contar a la hora del voto. Y en parte tienen razón: no se trata necesariamente de votar por los candidatos católicos, solamente por el hecho de serlo, aunque no deja de ser un dato en la decisión.
Sin embargo, es un hecho que tenemos que votar de acuerdo con nuestras convicciones. Como católicos, tenemos el deber de cumplir con nuestros deberes ciudadanos, de acuerdo con nuestra conciencia, iluminada por la fe y por nuestras convicciones. Pero, ¿cuáles serían estas convicciones? ¿Qué tipo de respuestas deberíamos de buscar en los candidatos para darles nuestro mandato mediante el voto?
En primer lugar, respeto por la persona humana, por su dignidad, desde su nacimiento hasta su muerte natural. Sin tomar en cuenta esto, difícilmente podemos pensar que nuestro voto toma en cuenta nuestras convicciones católicas.
Después, hay que buscar cuáles son las convicciones del candidato respecto a valores como la honestidad, la justicia, la libertad de conciencia y otras libertades que hoy todavía se nos niegan. También tenemos que examinar qué tan comprometido está el candidato con el bien del país; tristemente muchos han demostrado que sólo les interesa el bien de su partido.
Además, están sus características personales. ¿Es una persona honesta? ¿Ha permitido que sus colaboradores sean deshonestos?
¿Cómo piensa el candidato? No lo sabemos; creo que se guardarán muy bien de decir sus verdaderas convicciones; pero podemos ver cual ha sido el historial de su gobierno, cuando tuvieron la oportunidad de gobernar; cual es la postura de su partido en este tema. Cómo son sus aliados y los que lo apoyan. Bien dicen: «Dime con quién andas y te diré quién eres».
Meditemos desde ahora sobre nuestro voto; examinemos las opciones para dar un voto de acuerdo con nuestra conciencia. (Antonio Maza Pereda, Observador 553)