lunes, agosto 28

El consumo no da la felicidad

Una investigación del Insituto BAT-Tiempo Libre de Hamburgo ha llegado a la conclusión: "El consumo no hace feliz".

Permanentemente los medios de comunicación masiva tratan de suscitar deseos y necesidades. Se equipara la felicidad con momentos de entretenimiento o de placer. El deseo de cumplir todos los deseos de parte del público encierra una especie adicción. Esta adicción se observa ante todo en los jóvenes.

Esta conclusión reclaman a los que venden productos que -así implican siempre- traen la felicidad: "Deberían tomar en serio su pretensión de hacer felices a los compradores. Supone que se preocupen a dar sentido a la vida de sus clientes. Sólo de esta manera las personas pueden vivir una vida más feliz".

El fundador de la logoterapia, el psiquiatra vienés Viktor Frankl (1905-1997), describe la felicidad como producto secundario, "que surge cuando sabemos 'perdernos' en algo que está fuera de nosotros". La felicidad nunca podrá generarse o lograrse directamente. Es tarea del hombre hacer algo que tiene sentido y entonces aparece la feliciad.

Esto lo sabía San Agustín -hoy celebramos su fiesta- hace 1500 años: "Ama y haz lo que quieres". Y él lo sabía porque hacía caso a Jesús: "Mat 5:3 «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos" (Nota: Reino de los cielos = verdadera felicidad).

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