miércoles, abril 5

El embrión es persona

La cultura de la muerte (entendida principalmente como incapacidad para reconocer y acoger la vida) encuentra en este sujeto, el embrión, su diana ideal. Cualificado genéticamente, disgregado con fines terapéuticos, congelado y manipulado, incluso en su identidad semántica (pre-embrión), este pequeño merece toda nuestra atención.

Los científicos analizaron el proceso de fecundación. Éste resulta ser mucho más que su suma: gametos destinados a vivir pocas horas originan una novedad orgánica que podrá sobrevivir durante años: el hombre.

Roberto Colombo, profesor de embriología humana en la Universidad Católica del Sagrado Corazón de Milán, reconoció que «es imposible determinar el momento preciso del inicio, pues nos recuerda el nanosegundo cero, pero estamos ante un proceso que, en determinado momento, con la fusión de las membranas del espermatozoide y del ovocito, se hace irreversible; un proceso que tiene un antes y un después, entre los cuales se verifica un salto biológico y ontológico». La profesora Magdalene Zernicka-Goetz, del Instituto Británico Gurdon, de investigación sobre el cáncer, demostró que los blastómeros (las células que integran este primer ser humano) tienen un potencial completo de desarrollo. Estamos, por tanto, frente a un individuo de la especie humana, organizado, capaz de autorregulación y con una finalidad intrínseca.

Los científicos han demostrado también cómo el embrión es capaz de relacionarse con la madre, a través de un intenso intercambio de mensajes químicos, una especie de diálogo encaminado a hacerse reconocer y acoger. Se trata de lo que la ciencia ha definido como la paradoja inmunológica del embarazo: el embrión, ya en la fase de preimplantación, comunica con la madre para hacerse aceptar, pues es otro ser distinto de ella. Se trata de mecanismos de regulación delicadísimos, que la naturaleza pone en acción para establecer la relación materno-embrional, y que, en cambio, la libertad y la debilidad humanas pueden trastornar y despreciar, por ejemplo con el uso del aborto.

No hay comentarios.: