Es tan difícil dialogar con los que no creen en nada.
El profesor Gabriel J. Zanotti ha publicado, recientemente, en Italia, un estudio sobre Karl R. Poppery el cristianismo. Interesantes sus conclusiones... (cf. A&O 434)
«El iluminismo racionalista, irreconciliable adversario cultural de la tradición cristiana, elevó la ciencia positiva al lugar de infalible maestra y guía de todo progreso humano e indefinido. Quien las bajó del pedestal y las puso nuevamente en su lugar, en el lugar de humildes conjeturas corroboradas hasta el momento, fue Karl Popper. Ahora bien, esto es importante. La tradición neopositivista sigue triunfante. Gran parte de personas sigue pensando –dada la influencia cultural del neopositivismo– que la certeza está en las llamadas ciencias exactas (que de exactas tienen muy poco), y en todo lo demás, una fe, fideísta, sin sustento racional. En los temas más importantes de la vida humana –Dios, el espíritu, la libertad–, Kant ha dejado su sello: fe o nada. Pero no una fe donde la razón intervenga, como en Tomás.
Uno de los adversarios culturales más importantes del neopositivismo, el postmodernismo, es aun peor. Se opone al positivismo oponiéndose a toda razón. Es el pensamiento débil, donde a veces se quiere ubicar, muy equivocadamente, al fabilismo de Popper. Por lo tanto, al hombre contemporáneo se le vende esta lacerante fórmula: certeza en las ciencias positivas, sólo fe en las cuestiones metafísicas.
Lo interesante es que, combinando la certeza de la metafísica de Tomás con la falsabilidad de las ciencias positivas de Popper, obtenemos exactamente la fórmula contraria. En las ciencias positivas, fe, no certeza, como habría dicho Tomás mucho tiempo antes, aunque sin utilizar el término ciencia. Yen las cuestiones metafísicas, tenemos certeza. Lo cual nos da una interpretación cristiana de la famosa fórmula de Kant: La ley moral en mí, el cielo estrellado sobre mí. Para la metafísica y la antropología que sostiene la relación del hombre con Dios, consigo mismo y con su prójimo, certeza. En todo lo demás, podemos dudar. De Dios, nuestro fin último, no. El ser humano debe estar más seguro del Dios que lo sostiene que del piso que pisa. Y allí , en la certeza de las cosas interiores, encontrará consuelo frente a la inevitable incertidumbre de las cosas exteriores (Pascal).
Certeza en la metafísica, fe (natural) en la física. Ésa es la nueva fórmula cultural frente al positivismo y al postmodernismo. Para obtenerla, hay que combinar armónicamente a santo Tomás y a Popper. Lo cual no se logrará mientras cristianos y popperianos no se sienten a dialogar». Lea también "
Política sin valores = Totalitarismo de la mayoría".