Benedicto XVI ha concedido la indulgencia plenaria para el próximo 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, en el cuadragésimo aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II. La indulgencia plenaria, «se puede obtener con las condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Papa), con espíritu alejado del pecado, en la próxima solemnidad de la Inmaculada Concepción, si los fieles participan a un sacro rito en honor de la Virgen o si, por lo menos, ofrecen un abierto testimonio de devoción mariana frente a una imagen de la Inmaculada expuesta a la veneración pública, rezando el Padrenuestro, el Credo y alguna invocación a la Inmaculada».
Los fieles que «por enfermedad o causa justa» no puedan participar en un rito público o venerar una imagen de la Virgen, «podrán obtener el mismo don de indulgencia en su propia casa o en el lugar donde se encuentren si, con ánimo alejado del pecado y el propósito de cumplir las condiciones necesarias apenas les sea posible, se unen en espíritu y deseo a las intenciones del Sumo Pontífice, orando a la Inmaculada y rezando el Padrenuestro y el Credo». (Los Documentos del Concilio Vaticano II).
No hay comentarios.:
Publicar un comentario